Por Emiliano Delio

Es tan largo el adiós. Sesión en espera, es el encuentro de cuatro personajes en un vestíbulo de recepción de un psicólogo. Los silencios, los tiempos, lo no dicho, son diversas cuestiones que estructuran la trama, donde los saberes de Jaques Lacan y Sigmund Freud, están presentes aunque sin ser directamente nombrados. La obra, se presenta durante tres funciones en agosto, los sábados a las 20:30 en Ítaca Complejo Teatral (Humauaca 4027, Almagro); para retomar el último fin de semana de octubre.

La necesidad de comunicarse, es lo que los interpela en este encuentro no planeado. De alguna manera, la sanación a través de la palabra puede darse, aunque la interpretación y el análisis del terapeuta es fundamental. Sin embargo, el borramiento de límites entre los tiempos de la sesión y de la espera, se confunden hasta desaparecer completamente.

En este caso, los monólogos sobre lo que atormenta a cada uno de los personajes se relacionan con las vivencias actuales: una habla sobre la ruptura con su novia; otro sobre los problemas familiares no resueltos que arrastra desde su infancia; mientras que una tercera lo hace sobre la convivencia, pero sin contacto, con su marido. Los diálogos se producen sobre lo que los hace sufrir.

Pero hay algo que los hace seguir a todos. El impulso vital, en este caso se da por la necesidad de comunicarse. Aunque uno de los personajes no cuenta lo suyo, pero si observa a cada uno de ellos. Sospechan que es un analista, cuestión que no es develada.

Las buenas actuaciones, junto a un texto pensado y reflexionado, hacen un espectáculo intimista que por momentos interpela al espectador. La iluminación tenue, la decoración de un tapiz oriental, espacio que delimita el área de análisis, junto con la proyección de fotografías tras el escenario, crean un clima acorde al propósito de la obra. Por su contenido, fue declarada de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

«La propuesta estético-visual de la obra es despojada, minimista. El espacio escénico se presenta acotado por un tapete de 3 metros de ancho por 4 metros de largo, no representa un ámbito concreto, no aparecen en él señas claras que permitan catalogarlo como la sala de espera del consultorio de un analista. Un espacio vacío en el cual están los personajes que no traspasan en ningún momento los límites del tapete que demarca y circunscribe la acción escénica instalando la sensación de hui clos. Ellos caminan y se interrogan y también se sientan a narrar; en la espera se despliegan los relatos de cada uno que nos hablan del dolor de las rupturas, de las pérdidas, del final del amor y de las despedidas imposibles. En los momentos en los que se preguntan si esperan a alguien o esperan algo, que pase algo, la puesta los ubica sentados y propone una detención de la acción en la que irrumpen la música y las proyecciones, que retornan y al volver instalan una temporalidad cíclica», describe el comunicado de prensa.

Ficha

Autoría: Ana Rodríguez Arana

Actuación: Pablo Bossi (Héctor), Daniel Braguinsky (Bruno), Marina Carrera (Alicia), Alejandra Corral (Clari)

Diseño de iluminación y espacio escénico: Pehuén Stordeur

Música original: Cecilia Candia

Diseño gráfico y videos: Jairo Fiorotto

Fotos: Mora Urzagasati

Filmación de video: Santiago Abate

Prensa: Valeria Franchi

Dirección: Pablo Bossi, Ana Rodríguez Arana