Por Emiliano Delio

Los sábados a las 21:00 se presenta 1850. El Último Agosto en el Teatro La Máscara (Piedras 736, San Telmo). La obra se basa en el encuentro entre José de San Martín (Jorge Capussotti) y el autor de sus Memorias, su amigo Tomás Guido (Guido D’Albo). Como contrapunto de su vida personal, aparece su hija Mercedes (Patricia Guillermina Rozas), que en paralelo a las grandes epopeyas que protagonizó el Libertador, relata los aspectos más íntimos.

La dramaturgia es de Pablo Muller, un médico e investigador apasionado por la vida y el legado del prócer. Lejos de presentar la figura como acartonada o inmaculada, se muestra la humildad, liderazgo, determinación, valentía e inteligencia de San Martín, para conducir el proceso de la independencia de gran parte de América del Sur.

Pero lejos de ser una narración ordenada y sucesiva de los hechos del pasado, en el diálogo que establece con su amigo, se cuentan pasiones, dudas y convicciones que lo llevó a conducir el desafío de la liberación de la corona española, conseguida a través de luchas, negociaciones o algunos fracasos, pero que sin lugar a dudas configuraron la victoria final.

La gran interpretación actoral de San Martín, en su último año de vida, es retratada con las diversas dolencias que lo aquejaban, pero que no afectaban sus capacidades intelectuales. Su amigo Guido, lo admira y quiere, comienza preguntándole por donde quiere empezar a relatar su vida. Con una interpretación entrañable, lo va escuchando y escribiendo con la pluma algunas de sus frases memorables como ‹La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien›, ‹Seamos libres y lo demás no importa nada› o ‹Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos›.

Así se va construyendo a lo largo de la obra un perfil de un hombre centrado y racional, que afirmó que sus grandes logros los consiguió a través de todos los que lo acompañaron en la empresa de construir una patria libre. Manuel Belgrano, Martín de Guemes junto a los temibles Infernales, fueron sus compañeros de luchas. Pero no pudo hacerse sin la movilización de criollos, indios y todos aquellos que dieron hasta lo más preciado, por la causa revolucionaria.

La gran dirección de conmovedor e histórico espectáculo estuvo a cargo de Norberto Gonzalo: “Llevar al teatro a José de San Martín, símbolo máximo de la libertad latinoamericana, implica una atractiva propuesta, aún más si el desafío conlleva la intención de vivenciarlo en la vulnerabilidad de sus últimas horas. Una amistad que dispara, a eso refiere, ‹1850 El Último agosto›. Memorias, afectos, ausencias, alegrías y dolores, de quien no se propuso el bronce, sino el objetivo de su ideología emancipadora”.

Ficha

Autoría: Pablo Müller

Versión Escénica: Norberto Gonzalo

Actúan: Jorge Capussotti, Guido D´Albo, Patricia Guillermina Rozas

Diseño de vestuario: Alejandro Mateo

Diseño de escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Norberto Gonzalo

Realización escenográfica: Patricio Gonzalo

Realización de objetos: Agustín Valle

Fotografía: Ana María Ferrari, Walter Cesar Remus

Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia

Asistencia de dirección: Patricio Gonzalo

Prensa: Natalia Bocca

Producción ejecutiva: Claudia Díaz

Composición Musical: Federico Gamba, Javier Müller Dirección: Norberto Gonzalo