El Centro Cultural Recoleta inauguró tres nuevas exposiciones de arte contemporáneo en las salas 4, 10 y 11 que podrán verse hasta el 8 de noviembre. Son los proyectos seleccionados en la convocatoria federal anual que impulsa la producción, circulación y exhibición de obras de artistas emergentes de todo el país
Sala 4
Se presenta “Melodía encadenada”, de Andrés Aizicovich (Buenos Aires, 1985), una exhibición que recupera la imagen de la inmersión y lo profundo. En esta nueva serie de pinturas, cuerpos flotantes y contorsionados son atravesados por una línea de agua que funciona como un umbral entre la superficie y la profundidad.
«Hace algunos años que va apareciendo la materia del agua en mi trabajo; la línea de flotación. Lo hice un poco como si fuera una un interfaz entre 2 dos estadíos. Un mundo exterior que es un mundo fáctico conocido, material. Y el Mundo de las profundidades, porque mitológicamente aparece un poco esta figura, que podría ser el hechicero el chaman»
La instalación se completa con cinco cabezas-vasijas que hacen circular agua en un circuito. Ese flujo continuo vuelve visible y audible aquello que habitualmente permanece intangible: la memoria, los relatos y las formas mediante las cuales una comunidad comprende el mundo.
“En la obra de Aizicovich, el interior y el exterior no designan necesariamente posiciones espaciales, sino estados entre los que el cuerpo, la materia y el lenguaje transitan incesantemente”, señala el curador Javier Villa.
Sala 10
“Eslabón de Leyes” es la primera exposición individual de Manuel Sigüenza (Buenos Aires, 1980). La muestra surge de la fascinación del artista por un conjunto de cerámicas halladas en la década de 1930 en el arroyo Leyes, en la provincia de Santa Fe
La excavación no estuvo excenta de polémicas en su época, ya que no se sabía el origen de estas, ya que no se correspondía con ninguna de las culturas estudiadas. Finalmente cincuenta años después se confirmó que sus autores eran de una comunicad afrodescendiente, cuestión que había sido negada. «Había muchas condiciones de la época, de construir un Estado nación de ascendencia blanco, de ascendencia europea», refelxiona el artista. Su muestra propone pensar la cerámica arqueológica y la contemporánea como una materialidad capaz de conservar algunos de los relatos más antiguos de la cultura argentina.
“No abordamos las cerámicas porque necesiten ser interpretadas. Recurrimos a ellas para paliar esa necesidad insaciable de seguir construyendo relatos que nos permitan responder, una y otra vez, quiénes somos”, afirma Javier Villa.
Sala 11
Se exhibe “Fantasía de valor”, de Flor Alvarado, con curaduría de Carla Barbero. A través del dibujo, la pintura, la escultura y la performance, la artista desarrolla una práctica anclada en una perspectiva migrante y el circutio frutihortícola. «Soy artista y activista del colectivo de identidad marrón. Una de las cosas que articuló la muestra fue el deseo y este vínculo con una celebración»
La obra principal es una escultura, tributo a una festividad tradicional: «Una práctica cultural andina que se llama alascitas que se conoce como la fiesta del deseo. La gente en esa feria compra objetos miniatura de las cosas que desea tener. Muchos de esos objetos están vinculados a derechos básicos: diplomas universitarios, casas, valijas, pasaportes. Es decir, compra objetos que están vinculados con el acceso a vivienda digna, educación y también cómo a la posibilidad de emigrar ¿Qué es lo que ocurre cuando esos deseos se plasman en otros objetos vinculados a al lujo, a placer? Y empezar a jugar también con el humor y también como con estos objetos que representan de alguna manera como una parte más sensual. Y cosas que también hacen referencia a algo que tiene que ver mucho con una situación actual, que es como este lujo aspiracional que aparece muchísimo en redes sociales.»
La exposición reúne la obra realizada a partir de cajones utilizados para transportar verduras y otras realizadas en carbonilla sobre madera, pastel tiza sobre papel misionero. “A partir de distintos imaginarios, Alvarado explora la feminidad racializada y las tensiones con la construcción histórica de una Argentina blanca, articulando una poética donde el deseo, el humor y la materialidad ponen en cuestión jerarquías sociales, estéticas y culturales”, sostiene la curadora Carla Barbero.
Las tres exposiciones podrán visitarse hasta el 8 de noviembre en las salas 4, 10 y 11 del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, CABA), con entrada libre y sin costo para argentinos y residentes, de martes a viernes de 12 a 21 h y los sábados, domingos y feriados de 11 a 21 h.