La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un plan integral para la restauración de la histórica casona del Jardín Botánico. La intervención busca recuperar uno de los edificios representativos del paisaje urbano porteño y adaptarlo para que cada vez más vecinos y visitantes puedan disfrutarlo.

Vale decir que la puesta en valor se enmarca dentro de las políticas activas que lleva adelante el Gobierno porteño para conservar el patrimonio cultural y paisajístico, las cuales incluyeron, entre otras acciones, la restauración de las esculturas de este emblemático espacio verde de Palermo.

«Este increíble espacio verde es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo y es una obligación para nosotros preservarlo. En los últimos meses, restauramos las esculturas invaluables que hay entre los senderos del jardín. La casona es otro lujo arquitectónico e histórico y es un honor hacernos cargo de su recuperación”, dijo el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi.

“El Jardín Botánico cumple un rol estratégico como infraestructura verde urbana: contribuye a la regulación térmica, la absorción de agua de lluvia y la conservación de biodiversidad. La puesta en valor de su casona muestra una forma de gestión que integra patrimonio, espacio público y ambiente, fortaleciendo tanto el patrimonio histórico como la resiliencia climática de nuestra Ciudad” aseguró la Subsecretaria de Ambiente, Natalia Persini.

Ubicada en el corazón del Botánico, la casona -de casi 150 años de antigüedad y revestido en ladrillos rojizos- constituye un símbolo urbano vinculado a la figura de Carlos Thays, quien utilizó el edificio durante su gestión al frente de la Dirección de Paseos, a fines del Siglo XIX.

La obra prevé la restauración integral del interior y del exterior del edificio, con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea. A partir de 2025, esta línea de trabajo se vio fortalecida con la inauguración de los nuevos sanitarios públicos del jardín, que incluyen baño accesible y adaptado para personas con discapacidad tanto en planta baja como en planta alta. Además, se realizarán mejoras en materia de accesibilidad para garantizar que todas las personas puedan recorrer y disfrutar del edificio, entre las que se encuentra la ejecución de rampas accesibles en cada una de las torretas del edificio.

Entre las tareas previstas, se destaca la conservación de sus fachadas de ladrillo. Se recuperará la histórica escalera y las carpinterías originales de puertas y ventanas, con tareas de limpieza, sellado de juntas, reemplazo de piezas dañadas, tratamiento de desinfección de la madera, reposición de herrajes y recambio de vidrios. Además, se instalará un ascensor interior que permitirá garantizar las condiciones de accesibilidad.

El proyecto incluye una reorganización de los usos internos del edificio para mejorar su funcionamiento, la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta, la adecuación de los sanitarios y la renovación de la iluminación. Se contempla además la creación de espacios comunes de uso abierto y la incorporación de un área destinada a un café, que contribuirá a ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde.

Un edificio con historia

La casona del Jardín Botánico fue construida en 1881. Había sido proyectada años antes por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento, para materializar un gran parque urbano.

En sus cuatro esquinas tiene pequeños torreones que le dan al edificio un aspecto de castillo inglés, revestido en su exterior de ladrillos. En su diseño original, contaba en la planta baja con amplias salas de trabajo, mientras que en el nivel superior se disponían habitaciones conectadas entre sí por grandes arcos, lo que permitía integrar los espacios y adaptarlos a distintas funciones.

A lo largo de su historia, el edificio tuvo diversos usos vinculados a la gestión pública y a la vida cultural de la Ciudad. Hasta 1894 funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y, durante los dos años siguientes, fue sede del Museo Histórico Nacional.

Al cierre del siglo XIX pasó a ser sede de la Dirección de Paseos y durante la gestión de Carlos Thays -el paisajista que impulsó la transformación del sistema de parques porteños-, fue habitado por su familia. El 7 de septiembre de 1898, el público accedió por primera vez al Botánico. Actualmente, la casona es sede de la Administración del jardín.

Cuidado sostenido del Botánico: la restauración de sus esculturas

La intervención sobre la casona del Jardín Botánico se inscribe en una política sostenida de preservación del patrimonio cultural que la Ciudad viene desarrollando desde el inicio de la actual gestión. Durante 2025, especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA) llevaron adelante la restauración de veinte esculturas emplazadas en el espacio verde.

El proyecto incluye una reorganización de los usos internos del edificio para mejorar su funcionamiento, la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta, la adecuación de los sanitarios y la renovación de la iluminación. Se contempla además la creación de espacios comunes de uso abierto y la incorporación de un área destinada a un café, que contribuirá a ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde.

También fueron intervenidas otras obras que forman parte del conjunto escultórico del Jardín Botánico, entre ellas: los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto.

Dependiendo de las características y condiciones de cada obra, los restauradores del MOA realizaron tareas de limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de piezas faltantes, reintegración cromática y aplicación de distintos tratamientos de protección para garantizar su adecuada conservación.

Con el proyecto integral para restaurar la casona del Jardín Botánico, la Ciudad continúa avanzando en la conservación y puesta en valor de su patrimonio histórico, recuperando edificios, obras de arte y espacios que forman parte de la identidad porteña y adaptándolos a las necesidades de una ciudad moderna y viva.

Un reservorio natural en plena Ciudad

El Jardín Botánico “Carlos Thays” es uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires, declarado Monumento Nacional por su valor cultural y natural. En sus siete hectáreas conviven colecciones de flora argentina y especies provenientes de los bosques templados de distintos continentes, incluidos ejemplares arbóreos únicos en la Ciudad y en el país.

Por su localización plenamente urbana, este entorno natural constituye un ámbito privilegiado en el que se desarrollan tareas de investigación aplicada en flora, capacitación docente, gestión ambiental y conservación de la biodiversidad.