Por Emiliano Delio

Puntera de Acero, volvió al Teatro Bekett (Guardia Vieja 3566, Almagro) por cuatro únicas funciones, para luego encarar su gira educativa e internacional. La interesante obra retrata como una matriz ideológica cementada en el odio, puede pasar a la acción directa, llevando en este caso a un asesinato.

La perfecta adaptación a la provincia de Buenos Aires de la obra del periodista escocés David Gow, adquiere particular vigencia. «Cuando empecé a escribir mi obra hace casi 30 años, estaba muy preocupado porque occidente se estaba inclinando, o sintiendo cierta simpatía, hacia el fascismo y a políticos de ultra derecha lo que, además, incluía una creciente adopción de la intolerancia y de ataques a las minorías, motivados por odio. Hay un costado más espiritual o místico de la historia que de alguna manera lleva a profundidades más grandes, pero son las particularidades de la política lo que más cautiva a la gente. Mike vislumbra que en el futuro los soldados de la extrema derecha no serán skinheads, sino que usarán traje y zapatos de vestir, el uniforme de políticos y empresarios. Yo no vi con perfecta claridad en qué dimensión iba esto a cambiar al Occidente y al mundo pero, como dije… tener razón sobre el futuro no siempre es reconfortante».

La obra comienza con un retrato individual a través de un monólogo de cada uno de los personajes: una abogada judía, convive en el barrio de Balvanera con gente de múltiples origenes étnicos, religiosos y nacionales, con valores fundamentales basados en la tolerancia y el diálogo. Y por otro lado, un flamante presidario por un crimen de odio racial, miembro de un grupo de ultra derecha y defensor de sus valores, propios de la «gente de bien», como lo afirma. Su descripción empieza con la de sus duros borceguíes, para luego explicar que los pies son los que lo mueven a las acciones que ejecuta desde su cabeza, a través de sus ideas.

El encuentro entre ambos se produce en la celda: ella es la abogada defensora designada de oficio por el estado, mientras él enfrenta un juicio que podrá llevarlo a la reclusión perpetua. Las visiones, amistades, valores, costumbres y actitudes son totalmente contrapuestos entre ambos. Sin embargo, los une un objetivo común: hacer una presentación lo más coherente posible ante el tribunal y disminuir la pena, buscando algún grado de redención y cambio.

Los diversos actos de la obra, están divididos por la obscuridad total, donde se escuchan audios relativos a las opiniones de los medios de comunicación y personas cercanas a amobs, sobre la paradoja que a un neo nazi debe defenderlo una abogada judía, entre otros cuestionamientos.

Ella deberá demostrar que su trabajo lo hará con total precisión, más allá de la repugnancia que le produce su defendido. Mientras que él, si bien en un principio mostrará un rechazo y desprecio por el sistema que lo juzga, aspira a no ser condenado de la manera más estricta, por lo cual deberá replantearse su ideología racista y xenófoba.

La obra no solo es interesante desde lo intimista, donde se describe y recrea la forma de pensar de cada personaje. Sino que también, se trasvasará el drama personal, al sufrimiento social de una ideología y visión del mundo. La convivencia es afectada, no solo a través de los insultos y discriminaciones, sino que acá se retrata la acción directa de un crimen por una ideología.

«Aprender a odiar es tan fácil como aprender a jugar a la pelota, dice uno de los personajes de esta obra. Vivimos rodeados de odio y ese odio es fogoneado no solo a través de los medios sino también desde el Poder, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, de derecha a izquierda y viceversa. El odio al diferente, al que profesa otra religión, al extranjero, a la diversidad, al que piensa distinto, al que viste diferente, al pobre, al rico, en fin… a todo aquello que, por una razón u otra es diferente a nosotros. Por odio se cometen los crímenes más atroces y se promueven guerras y holocaustos en nombre de ‘la Libertad’, palabra que hoy es utilizada como excusa más que como principio. La historia nos ha dado múltiples ejemplos de cómo el odio solo conduce a mas odio y a más muerte. Puntera de Acero nos habla de ese odio que anida oculto en todos nosotros y nos invita a pensar qué hacer con eso», reflexionó el director Carlos Kaspar

 

Ficha

Autoría: David Gow
Traducción y adaptación: Iván Steinhardt
Actúan: Romina Pinto, Iván Steinhardt
Vestuario: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Escenografía: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Diseño de sonido: Iván Steinhardt
Diseño de iluminación: Carlos Kaspar, Marco Riccobene
Diseño gráfico: Romina Pinto
Comunicación y prensa: Mutuverría PR
Asesoramiento legal: Dr. Juan Manuel Molina
Asistencia de dirección: Marco Riccobene
Producción ejecutiva: Sol Vannelli
Producción general: El Vacío Fértil Compañía Teatral
Dirección: Carlos Kaspar
Agradecimientos: Rabino Fabián Skomik, Roberto Moldavsky, Andrea Heller, Claudia Woslowski y Roberto Neugebauer
Duración: 75 minutos