La iniciativa busca que las personas sean concientes sobre que contienen los productos a consumir, favoreciendo la prevención de la obesidad y otras enfermedades asociadas con la ingesta inadecuada de alimentos. Por ahora la ley fue aprobada por el Senado de la Nación y girada al plenario de Comisiones de la Cámara de Diputados, para su tratamiento con algunas posibles modificatorias relacionadas con la exportación de alimentos al Mercosur y sendas advertencias sobre ciertos productos ultrapocesados.

UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomendaron apoyar sin cambios y sin más dilaciones la sanción del proyecto de ley, ya que la consideran una medida clave para la prevención de la creciente epidemia de obesidad en niños, niñas y adolescentes, y de otras enfermedades que afectan a la población argentina.

La presidenta de la Comisión de Legislación General, Cecilia Moreau (FdT), expresó: “Es un tema que tenemos pendiente y hoy con el dictamen podemos avanzar con esta deuda que está reclamando la sociedad y que tiene que ver con la salud pública”, sostuvo. Por su parte, la vicepresidenta de Legislación General, Carla Carrizo (UCR), aclaró que la “enorme mayoría de Juntos por el Cambio vamos a acompañar el dictamen que viene con media sanción del Senado y en particular plantearé algunas disidencias para dirimir en el recinto”.

Argentina tiene la tasa más alta de exceso de peso en menores de 5 años de América Latina con un 13,6%, según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. Además, el sobrepeso y la obesidad afectan a más del 40% de los niños y niñas de entre 5 y 17 años y al 70% de la población con 18 años o más. Las enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial o la diabetes, están relacionadas en gran parte con una alimentación inadecuada y el consumo de productos ultraprocesados, es decir, aquellos con una cantidad excesiva de azúcares, grasas o sodio, y con un bajo valor nutricional.

“Para mejorar la alimentación y detener el aumento de la obesidad infantil es necesario que las familias puedan contar con información clara que permita entender el contenido de los productos comestibles e identificar los que no son saludables. Hoy, esto no es posible debido a que los productos no cuentan con un sistema claro de advertencias en el frente de los empaques que indiquen si tienen exceso de sodio, azúcares o grasas, lo cual implica una vulneración de los derechos de los consumidores”, aseguró la Representante Adjunta de UNICEF Argentina, Olga Isaza.

Varios países de la región, como es el caso de Chile, Perú, México y Uruguay, han implementado el etiquetado de advertencias sanitarias en el frente de los empaques de los productos alimentarios y bebidas no alcohólicas.

“La mala alimentación guarda una estrecha relación con los factores de riesgo que cada año causan unas 140 mil muertes en Argentina. Frente a esta realidad y a la evidencia disponible, se vuelve fundamental implementar medidas como el etiquetado con advertencias sanitarias basadas en el perfil de nutrientes de la OPS. Esta es una herramienta clave para que las personas puedan acceder a la información que les permita tomar las mejores decisiones para el cuidado de su salud”, afirmó el Representante interino de la OPS/OMS en Argentina, Paolo Balladelli.

En la misma línea, Carmelo Gallardo, Representante Ad Interim de FAO en Argentina, explicó que “la alimentación es un conjunto de prácticas y cultura viva, sobre la base de múltiples factores que inciden en ella para que sea saludable o no lo sea. Muchas veces, el consumo en exceso de productos altos en sodio, grasas o azúcares se debe a la falta de información sobre lo que contienen los productos ultraprocesados. El etiquetado frontal de alimentos permite fortalecer el derecho a la información, entendido como parte fundamental del derecho a la alimentación, al ofrecer herramientas para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas y un rol activo frente a su propia conducta que contribuya más favorablemente para mejorar su salud y combatir la malnutrición y el sobrepeso, mejorando así no solo el presente, sino además el futuro de toda la sociedad”.

Varios estudios realizados a nivel internacional muestran que la implementación del rotulado frontal desalienta el consumo de productos no saludables y genera ahorros al Estado, derivados de su efecto positivo en la salud. Además, la experiencia de otros países -como Chile- exhiben que con una ley de este tipo no se espera que haya pérdidas de empleo o de salario entre los trabajadores.

El proyecto de ley de Promoción de la Alimentación Saludable, que recibió media sanción del Senado de la Nación en octubre de 2020, capitaliza las experiencias y evidencias generadas a nivel nacional e internacional con relación al etiquetado frontal de alimentos, al mejoramiento de los entornos alimentarios escolares y a la protección de la población infantil de la publicidad, promoción y patrocinio de productos no saludables.

El texto establece que el exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio se deberán definir aplicando los criterios del modelo de Perfil de Nutrientes de la OPS. Esta herramienta, que fue desarrollada para apoyar a los países de la región, establece los valores máximos de nutrientes críticos que deben ser regulados y alcanzados por las advertencias sanitarias para cumplir con las metas de ingesta de nutrientes determinadas por la Organización Mundial de la Salud y, de esa forma, proteger la salud de la población.

UNICEF, OPS/OMS y FAO coinciden en que el incremento del consumo de estos productos con exceso de azúcares, grasas y sodio funciona como motor de la obesidad y de otras enfermedades no transmisibles que golpean con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. La prevención de la malnutrición es especialmente importante en la infancia para evitar consecuencias futuras en la salud y también para proteger el derecho a la salud, a la alimentación, a la educación, a la información, a la no discriminación, al juego y al esparcimiento y, más ampliamente, a la vida, a la supervivencia y al desarrollo pleno.

Las tres organizaciones han realizado el año pasado la campaña Ojos Cerrados, bajo el hashtag #LeyDeEtiquetadoYa, para alertar sobre la falta de información clara en el etiquetado de los productos alimentarios y sensibilizar sobre la necesidad de contar con una ley nacional que incluya la incorporación de advertencias sanitarias en el frente de los envases.