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La monumental belleza y riqueza histórica del Teatro Colón está al alcance de la mano para el visitante. Durante el verano, el coliseo argentino extiende su horario de visitas guiadas de 9 a 19, con una frecuencia de 15 minutos. El recorrido dura 50 minutos y puede hacerse en inglés, portugués, francés y español. Es una excelente oportunidad para descubrir secretos del edificio y sus tesoros, y también de las personalidades que durante más de un siglo lo frecuentaron y fueron protagonistas de sus noches memorables.
Entrar en el Teatro Colón es como viajar en el tiempo y en el espacio; todo en él es una lección de arte y de historia. Por su arquitectura y decoración, el edificio parece más antiguo de lo que realmente es. Se empezó a construir en 1888 y fue inaugurado 20 años después, en 1908. En noviembre de 1989 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Desde el más mínimo detalle fue pensado para que los habitantes de Buenos Aires de la época se sintieran en Europa, donde gran parte de ellos habían nacido. Los arquitectos lo concibieron como una fusión del neorrenacentismo italiano y el barroco francés. Por eso, muchos materiales fueron importados del Viejo Continente.
El hall de entrada, por donde empieza el recorrido, tiene un luminoso vitral en forma de cúpula a 25 metros del suelo, que fue realizado por la casa Gaudin, de París. La escalera principal está construida con mármol de Carrara. El foyer (vestíbulo, en francés) está adornado por columnas de mármol rojo de Verona. Mientras que los mármoles amarillos y rosados, importados de Siena y Portugal, aportan matices de color y textura a las barandas de escaleras laterales y balcones.