La Legislatura porteña ratificó hoy un convenio entre los gobiernos nacional y porteño, para desarrollar el Paseo del Bajo, que unirá la autopista Illia con la Buenos Aires-La Plata y será financiada; con la venta de 12 hectáreas desafectadas en el área denominada Catalinas Norte 2 y el resto con un préstamo internacional.

El predio lindante entre Retiro y Puerto Madero, delimitado por la avenida Antártida Argentina, la calle San Martín, la avenida Madero y la calle Cecilia Grierson, donde se prevé la creación de espacios verdes, obras de utilidad pública y de desarrollo inmobiliario y comercial. La iniciativa ya había obtenido, a fines del año pasado, aprobación inicial en primera lectura; luego se sometió a Audiencia Pública y hoy se votó en el recinto un despacho conjunto de las comisiones de Planeamiento Urbano y de Presupuesto, que fue sancionado por 42 votos positivos, 12 negativos y 2 abstenciones. El diputado Adrián Camps (PSA) presentó un dictamen de minoría solicitando el archivo del proyecto por oponerse a la venta de tierras públicas.

“Con el proyecto de Catalinas Norte 2, el cien por ciento de lo recaudado (por la venta de tierras) irá para el financiamiento del Paseo del Bajo, la obra vial más importante de los últimos 50 años”, expresó el presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano, Agustín Forchieri (PRO), al explicar la iniciativa aprobada.

La ley aprobada fue una propuesta del Poder Ejecutivo, que se relaciona con el Paseo del Bajo, la obra vial paisajista de conexión rápida entre las zonas norte y sur de la Ciudad, vinculando la Autopista Illia (que lleva hacia la avenida General Paz, el Acceso Norte y la ruta Panamericana) con la Autopista a La Plata.

Los bienes inmuebles desafectados de la actividad portuaria y ferroviaria serán afectados a la planificación, desarrollo y ejecución de políticas urbanas de la Ciudad. De los espacios que se rezonifican un 70 por ciento será destinado a uso público y un 30 por ciento a emprendimientos privados.

Se dará prioridad a la creación de espacios verdes parquizados pero también se permitirán edificios para viviendas colectivas y oficinas comerciales, así como estacionamientos, establecimientos educativos y clubes o centros recreativos.

“La Ciudad comienza a hacer realidad una de las obras de infraestructura vial más grandes de su historia, que va a solucionar el grave problema del tránsito en la zona del bajo porteño. Una obra que además mejorará sensiblemente el paisaje urbano, integrando el centro con el barrio de Puerto Madero y sumando más de diez hectáreas de espacio público”, abundó el miembro informante del PRO.

En el debate también hablaron Camps, Gustavo Vera (BC), Marcelo Ramal (FIT), Javier Andrade (FPV), Fernando Vilardo (AyL) y Gabriel Fuks (CNM) quienes advirtieron sobre la división de poderes y otros aspectos constitucionales como la incompetencia de la Legislatura porteña sobre las instalaciones ferroviarias y el interés de inversores privados respecto a la tierra pública.