RIACHUELO: CAMINATA POR SU HISTORIA

Se podrá ver una parte del río que no fue modificado por el hombre, inalterada durante siglos.

El domingo 3 de septiembre a las 11 se realizará una caminata por el cauce viejo del Riachuelo desde la entrada del Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires (Comuna 8). Con entrada gratuita y organizada por el Colectivo Ribereño, la expedición durará de 3 a 4 horas y los asistentes podrán interiorizarse sobre la historia, la biología y la cultura de esta zona del sur de la Ciudad.

Se recorrerá el último tramo sin rellenar del antiguo cauce del Riachuelo, el cual tiene un total de 800 metros y se encuentra ubicado en parte de las actuales instalaciones del Parque Ribera Sur. Allí pueden observarse especies vegetales y animales, muchas de ellas nativas. La caminata también invita a todos a fotografiar, dibujar o registrar por cualquier manera de expresión esta zona “perdida” del barrio de Villa Riachuelo. Carlos Gardin, describió puntualmente la zona, como se cita a continuación.

El cauce viejo es una parte sobreviviente por azar, o algún motivo ya olvidado; un resto de la ciudad, o mejor un testigo de los cambios que atravesó en la década del ‘30, cuando el río fue sometido a una gigantesca obra de rectificación, llevada adelante por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Una obra que le dio al río su fisionomía actual, recta y contenida, desde el Puente Alsina hasta un poco más allá de la actual Autopista Richieri, en la Provincia, tras ser objeto de rellenos y excavaciones, que trazaron un canal en línea recta por el que se desvió su antiguo curso, eliminando sus vueltas y profundizando su cauce.

Se buscaba hacer de aquél río de llanura, de bajo caudal y sometido a desbordes permanentes, una extensión de la zona portuaria industrial que empezaba a prosperar, por entonces, en la zona del tramo final del río, entre Avellaneda y La Boca, con su integración con la red ferroviaria y la abundancia de mano de obra inmigrante llegada al país en los últimos años.

El canal iba a permitir el ingreso de buques de gran calado, extendiendo la zona industrial hacia el sur de la ciudad y la provincia, gracias a obras que, además, eliminando sus meandros, ayudarían a mejorar los reflujos del río, sus crecidas súbitas que convertían en bañados sus orillas, mejorando los terrenos para la instalación de fábricas y barrios.

El proyecto había sido presentado y reformulado varias veces desde las últimas décadas del siglo XIX, y finalmente llegó a ejecutarse en los años ‘30 del siglo XX, cuando plantas como la Tamet y Fabricaciones Militares se instalaron, dejando una marca que aún sobrevive en el barrio, al igual que la porción del “diamante” del río, en que su curso se ensancha en forma de playón de agua, a la altura del arroyo Cildañez, para permitir la llegada de grandes barcos cargueros, y darles espacio para sus maniobras.

A los costados del canal, junto al nuevo Riachuelo, permanecieron diversos tramos de su curso original, que con el tiempo fueron rellenados con tierra, o permanecieron convertidos en arroyos, muchas veces olvidados y desconocidos como parte de la historia del curso principal.

En el Parque Ribera Sur, a lo largo de 800 metros, el cauce viejo permite una caminata por un entorno que, aunque muy modificado, ofrece un atisbo de lo que pudo haber sido el antiguo Riachuelo, todavía rodeado de un ambiente natural, donde se oye el canto de los pájaros y el rumor de las ramas en las que se posan, o de las que parten, mientras avanzamos.

Como un arroyo, el cauce viejo serpentea por el costado del parque, a pocos metros de su enrejado perimetral, separado apenas por la Avenida 27 de Febrero del curso nuevo del río, en el que acaba por desembocar, ingresando a un conducto que lo introduce bajo la avenida, al que llegamos tras seguir su curso, donde varios tramos de sus meandros originales permiten que nos asomemos al agua en orillas cubiertas de hierba y flores, que muestran postales inesperadas para Buenos Aires.

Excavada naturalmente en el suelo, la pendiente escalonada permite hacerse una idea del curso original del río, hoy muy disminuido pero todavía dotado de un caudal de agua que contribuye a consolidar la vegetación que lo cubre.

Para llegar a la puerta del Autodoromo Gálvez, los organizadores integrados por Expediciones a Puerto Piojo, Ribera BA Centro de Estudios y el Club de Regatas Almirante Brown; avisan que es posible llegar con los siguientes colectivos: 21, 28, 32, 36, 80, 91, 101, 114, 115, 117, 141, 143, 150, 185, 298 y 628b. O también con la línea E de subtes, bajando en la estación terminal Plaza de los Virreyes y combinar allí con el Premetro hasta la estación General Salvio. Allí hay que dirigirse a la entrada del Autódromo, ubicada en las avenidas Coronel Roca 6902, esquina General Paz.