EL FUTURO DEL TRABAJO DESDE LA CASA

No concurrir a oficinas por aislamiento social obligatorio es eficaz para impedir la propagación de la pandemia.

Según una encuesta realizada entre el 6 y 16 de abril en 14  países de América Latina, en el contexto de la pandemia del COVID-19, solo un 7% elegiría trabajar en forma permanente desde su casa una vez terminada la cuarentena obligatoria.

“El poder trabajar productivamente desde el hogar depende de tres factores: la calidad ambiental, es decir, contar con un espacio específico, con el mobiliario, la luz, la temperatura y las condiciones de seguridad adecuados; la tecnología, traducida en la calidad de los equipos y la conectividad; y el
comportamiento de las personas, que dependerá del temperamento de cada uno y de su capacidad para programar las tareas y las rutinas diarias”, explica Víctor Feingold, Presidente de Contract Workplaces, empresa en diseño y construcción de espacios de trabajo, que realizó el relevamiento.

Por otro lado, mientras que un 11% preferiría volver a realizar sus tareas solo desde la oficina, a un 82% de los encuestados le gustaría tener flexibilidad para optar por el lugar que le resulte más apropiado en cada ocasión (casa, oficina, co-working, otros). Esto obliga a aquellas empresas que aún no tengan esta modalidad flex instalada en su cultura, a brindar esta oportunidad a sus equipos, poniendo a disposición la tecnología adecuada, capacitando a los líderes para gestionar personas, tanto de manera presencial, como remota, y rediseñando sus oficinas para que estas inviten a trabajar de manera diferente (cafeterías, salas de innovación, etc.).

“Para lograr este cambio, es necesario que las organizaciones reafirmen la confianza en sus colaboradores, tengan una comunicación fluida y efectiva y un Management capacitado para gestionar a distancia y centrarse en lo relevante: el cumplimiento de objetivos y no la ocupación de un puesto de trabajo de 9 a 18 horas”, comenta Feingold.

No es posible analizar los resultados obtenidos sin tener en cuenta cómo influye el contexto de la pandemia y el aislamiento social en la percepción de los encuestados y en la capacidad de adaptación que esto requiere: el 71% de los encuestados opina que su casa está efectivamente preparada para el trabajo que debe realizar diariamente, aunque el equipamiento (sillas, mesa) fue uno de los elementos peor puntuados. El mayor impacto se dio en aspectos relativos a: equilibrio trabajo/descanso, concentración, productividad e interacción con los compañeros. Esto pone de manifiesto que la modalidad de teletrabajo no es tan efectiva para la gestión del tiempo y las tareas, y que puede generar algunos ruidos en el trabajo individual y en el colaborativo.

El reto de los espacios de trabajo post-cuarentena, entonces, será emular y mejorar la seguridad física de la casa propia (donde cada individuo puede tener un mayor control sobre determinadas variables), proveyendo a sus empleados de condiciones de trabajo y rutinas que prioricen la salud y el bienestar: correcta sanitización de los espacios, adecuado filtrado de aire, mayor superficie por persona, uso de sensores para adecuar la temperatura, empleo de materiales antimicrobianos, uso de tecnología para crear diseños touchless (sensores, comandos de voz), elaboración de protocolos  de convivencia y de limpieza, entre otros. Y desde lo cultural, será importante destacar el papel de la oficina física como lugar de encuentro y una oportunidad para conocer y relacionarse con los compañeros, propiciando el intercambio de ideas, la creatividad y la innovación de los equipos y el sentido de colaboración.

“Las organizaciones ya se estaban adaptando y adecuando al impacto que la tecnología genera en la forma en que trabajamos. Trabajar desde casa no es nada nuevo para miles de personas. En ese sentido, la tecnología ha permitido mejorar la forma en que lo hacemos y de esta manera podemos entender que trabajar ya no es un lugar, sino una actividad. Sin embargo, no olvidemos que la oficina es para muchas empresas el espacio de trabajo –como la fábrica lo es para la actividad manufacturera o los depósitos para la logística–, donde se desarrollan procesos, se logran eficiencias económicas y óptimos de productividad. Un ámbito donde la interacción con otras personas resulta ser un catalizador de la creatividad y de la innovación.

Cualquier alteración  en aquello para lo que fue diseñado y creado el ámbito de trabajo significa trabajar por debajo de su óptimo, alternando su eficiencia productiva”, agrega Martín Potito, director de la División Oficinas de L.J.Ramos, uno de los brokers inmobiliarios que acompañó la iniciativa a nivel regional. “En un futuro cercano la oficina policéntrica será el nuevo estándar para la mayor parte de nosotros. Podremos trabajar desde casa, en el Headquarter o en terceros lugares tales como: espacios de coworking, cafeterías, bibliotecas u oficinas satélite, de acuerdo a lo que sea más adecuado y conveniente en cada caso. Esto traerá múltiples ventajas: menor cantidad de desplazamientos de personas, menor huella de carbono, mayor bienestar, mejor balance vida/trabajo y menores costos para las empresas y los empleados junto con equipos más ágiles y productivos”, finaliza Feingold.