Desde 2009 se organiza un singular festival que da lugar a grupos de rock nuevos y otros con más trayectoria.

 

A partir de la década del 2000 –por poner una fecha redonda, aunque algo arbitraria– la escena de rock local comenzó a padecer una suerte de tormenta perfecta.

 

La crisis económica (que determinó menos poder adquisitivo para consumos culturales), la reducción global de las discográficas (que repercutió en el desinterés por nuevas bandas y en la puja por la renta de los shows), las radios masivas cada vez más decididas a apostar a lo retro y, posteriormente, el golpe de knock out de Cromañón ahorcaron la escena under capitalina y volaron por los aires los peldaños históricos para que los nuevos grupos se desarrollaran.

 

Con el renacimiento económico y la era de los megafestivales esponsoreados, la escena mainstream quedaría casi petrificada y las nuevas bandas condenadas al ninguneo o a un rol meramente decorativo. Pero dicen que la naturaleza siempre se abre paso y en este caso algo de eso puede entreverse.

 

Mientras que tocar en la Ciudad de Buenos Aires se hacía cada vez más difícil, las escenas del Gran Buenos Aires y La Plata se fueron fortaleciendo. El 28 de febrero de 2009 surgió un espacio de celebración y resistencia: nacían los Festipulenta, una plataforma para bandas nóveles y públicos que no querían más de lo mismo. No se trataba de luchar contra los molinos de viento, pero sí de generar circuitos alternativos para que toquen y crezcan los grupos under. En la era de la banda ancha, el esfuerzo encontró ecos más rápidos y el Festipulenta rápidamente construyó una convocatoria creciente que junto a espacios similares (como el Festilaptra, el Festipez y Music is my Girlfriend, entre otros) se transformarían en componentes vitales del under. Mañana y pasado, el ciclo festeja sus cinco años de vida en el Nuevo Matienzo, llega a su 20ª edición y promete ser la madre de todos los Festipulentas.

 

La grilla de este fin de semana respeta una vez más la historia del festival. Bandas nuevas, otras con más recorrido: pero todas con un espíritu inquieto y desafiante. Y si bien no son bandas masivas, Acorazado Potemkin y Valle de Muñecas funcionan como primos mayores –por el peso de su obra y su trajinada circulación en la escena– y su presencia aporta un reconocimiento al espacio y un valor agregado. Esta edición también incluirá los ciclos de poesía “Sesión ulrtavietnamita” y “Más poesía menos policía”, además de sus habituales ferias de discos, libros, películas y remeras artesanales.

 

“No sacamos ningún tipo de ganancia en esto. Lo que recaudamos es para las bandas, el lugar y ocasionalmente traer algún grupo de Uruguay. Somos periodistas de rock y vivimos de nuestra profesión. La idea es aportarle algo a la escena. Trabajamos para que los músicos estén cómodos y suenen bien, que ningún patovica maltrate a la gente y que la cerveza esté barata. Cosas simples que, sin embargo, en muchos otros lugares no se cumplen”, explica Nicolás Lantos, uno de los fundadores del ciclo.

 

Los Festipulenta nacieron casi de una charla de bar. De esas que usualmente no conducen a nada. Pero en este caso los resultados fueron bien diferentes, por la determinación y compromiso de sus protagonistas. El bar en rigor fue un micro de Costera Criolla en camino hacia La Plata y los partícipes necesarios Lantos y Juan Manuel Strassburger (periodista de Tiempo Argentino). Viajantes crónicos a La Plata y el sur del Gran Buenos Aires para ver bandas nuevas, y entre charla y charla apareció la pregunta: “¿Y si armamos un pequeño festival en Buenos Aires?” Pronto deberían afrontar una avalancha de corridas, vicisitudes varias y el aparentemente imposible desafío de hacer coincidir las voluntades de decenas de bandas y managers. Pero lo lograron a principios de 2009, momento en el que también iniciaron una alianza larga y fructífera con el club cultural El Zaguán.

 

El objetivo estaba cumplido. “¿Y si hacemos otro?”, fue el reflejo casi inmediato. Las cosas funcionaron tan bien que mañana empieza la 20ª edición y todo dice que no será la última. Entretanto, Lantos-Strassburger vieron pasar por el Festipulenta a casi 10 mil espectadores, más de 60 bandas, editaron dos compilados con material inédito de los grupos que pasaron por el ciclo y conducen la cuarta temporada de La Hora Pulenta, los sábados de 14 a 16, en Nacional Rock.

 

Las bandas se muestran más que conformes con el festival. “Está hecho con mucha nobleza y genera un espacio muy valioso para la escena”, explica Doma, cantante de El Perrodiablo.

 

Marcelo Moreyra, guitarrista y cantante de Mujercitas Terror, agrega: “Es importante porque les da lugar a bandas muy nuevas y a otras con más trayectoria. Hay muchas mezclas de públicos y grupos. La gente que quiere rock de verdad sabe que la movida está en espacios como el Festipulenta.”

 

Nuevo Matienzo

 

Esta edición se lleva a cabo mañana y pasado en Nuevo Matienzo, Pringles 1249.

 

La grilla, las bandas, los horarios

 

SÁBADO: Reno (20:30, Patio, estilo folk callejero), Los Rusos Hijos de Puta (21:00, estilo new-wave desacatado), Míster (21:35, Patio, estilo folk sureño), La Ola Que Quería Ser Chau (22:00, estilo indie cancionero), Los Espíritus (22:45, estilo blues/folk psicodélico), Olfa Meocorde (23:30, estilo grageas de rock deforme),  Acorazado Potemkin (00:15, estilo post-punk adulto de arrabal), Sr. Tomate (01:00, estilo folk psicótica), Fútbol (01:45, estilo post-punk progresivo y cabeza.)

 

DOMINGO: Antolín (20:30, Patio, estilo folk en las montañas), Los Totales (21, estilo brit chabón), Pungatroids/Javi Punga (21:35, Patio, estilo canciones poptimsitas), Bestia Bebé (22:00, estilo post-punk de cancha),  Perdedores Pop (22:45, estilo pop low-fi), El Perrodiablo (23:30, estilo rock salvaje), Valle de Muñecas (00.15, estilo brit-popteño), 107 Faunos (01:00, estilo indie sónico sensible),  Mujercitas Terror (01.45, estilo dark punk del siglo XXI).

 

(El Festipulenta Vol.20 se lleva a cabo mañana y pasado en Nuevo Matienzo, Pringles 1249, entrada $70, capacidad limitada. Habrá catorce bandas, shows acústicos, ciclos de poesía, la feria recargada “y algunas sorpresas que tenemos guardadas debajo de la manga”, dicen los organizadores).

 

Por: Sebastián Feijoo

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