ACTORES Y TÍTERES HACEN DE UNA GRAN NOVELA UN BELLO VIAJE FANTÁSTICO

 

El grupo Ladrones de Quinotos presenta El viaje de Hervé, en Querida Elena, una vieja casona intervenida artísticamente. En Querida Elena (Pi y Margall 1124, muy cerca de Parque Lezama), los sábados, a las 20, el director Bruno Luciani, los actores Rita González y Maximiliano Cánepa (integrantes del grupo Ladrones de Quinotos) presentan una notable versión teatral de la novela Seda, de Alessando Baricco: El viaje de Hervé, teatro de actores, títeres y objetos.

 

“La novela Seda –explica Luciani– es un texto pequeño e íntimo plagado de imágenes muy delicadas y sutiles. A la hora de crear El viaje de Hervé, la posibilidad de llevar esa atmósfera del libro al teatro fue lo que nos marcó el rumbo. Hay una síntesis poética de Seda, que mantiene su esencia con algunos personajes, textos y situaciones, pero que crea un relato nuevo que, para el que leyó la novela, puede ser como eco de esa historia, un recuerdo borroso.”

 

El protagonista de la historia, Hervé Joncour, es encarnado en un títere. Luciani afirma: “Hervé es un títere de mesa. Trabajé con él como si fuera un actor más, ya que sus dos compañeros de escena son actores y no títeres. Rita González (actriz) y Gerardo Porión (actor y titiritero) interpretan a Madame Blanche y Baldabiou, dos personajes de la novela de Baricco que en nuestra versión son los narradores de la historia de Hervé. Pero a su vez forman parte de ella. Así, en un principio, el títere es parte de los objetos que los actores van desplegando para el relato, pero luego se convierte en un actor más. Y no es Gerardo quien manipula a Hervé, si no Baldabiou. También pasa lo mismo con Madame Blanche, narra la historia y es parte de ella. Es un juego de capas que se superponen. Los límites entre manipulación e interacción se desdibujan. Los actores, el títere y el músico (Maximiliano Cánepa) conviven con una naturalidad enrarecida por sus notorias diferencias de tamaño.”

 

Igualmente protagónico es el espacio de la casona Querida Elena, intervenida artísticamente. “Querida Elena es un personaje más dentro de la obra –responde Luciani. La idea fue integrar esta casa, reciclada y restaurada por el artista plástico Eduardo Spíndola, a la obra. Que desde el momento en que se entra a Querida Elena, se esté entrando a El viaje de Hervé. Y como la representación no es la sala sino los patios de la casa, espectadores y personajes están todos dentro del espacio escénico. Y eso forma parte de la experiencia que queremos hacerles vivir a los espectadores.”

 

Así resume Bruno Luciani su trayectoria artística: “Mi vínculo con el teatro viene de familia, mi padre era actor y director (Mario Luciani) y yo siento que comencé mi formación acompañándolo a él a sus ensayos y funciones desde muy pequeño. Luego, cuando egresé de la carrera de actuación de la EMAD, formé parte de La Comedia Juvenil del Teatro General San Martín y estuve varios años dedicado a la actuación. En 2001 estrené mi primera obra como autor y director en Teatroxlaidentidad, La entrevista. Luego empecé a escribir para televisión, a hacer dirección de actores en espectáculos infantiles y continué profundizando la escritura en el taller de Javier Daulte, de quien fui colaborador autoral en Tiempos Compulsivos. En 2011 empezó la creación de El viaje de Hervé y también se conformó el grupo Ladrones de Quinotos. Esta obra es nuestro primer trabajo como equipo.”

 

¿Qué busca Bruno Luciani al hacer teatro? Responde: “Si tuviera que decir qué caracteriza el teatro que me gusta es hacer, creo que es la posibilidad de transportar a los espectadores al interior de una historia. Contarles un cuento y que ellos puedan sumergirse en ese relato, para luego volver a sus vidas como si acabaran de hacer un viaje fantástico.”

 

Por: Jorge Dubatti

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